Entre otras cosas, le dio por enamorarse. No fue, seguramente, lo único que hizo que las cosas fuesen de esa forma. Pero fue otro de esos errores que se acumulan uno detrás de otro, como si no hubiese fin.

Y pasó el tiempo. Los días se hicieron semanas y estas, como no podía ser de otra forma, meses. Y tras algo más de un año, poco más de un año, Nevó.

Y la nieve le recordó a abrazos que nunca sucedieron y a momentos tiernos junto a una chimenea que nunca existió.

Y, a pesar de los años y de haberse enamorado, sin motivo y sin razón. Y a pesar de la nieve. Y a pesar de todo. sonrió.

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